La pelvis tiene gran cantidad de músculos que son susceptibles de contracturarse por procesos inflamatorios o traumatismos en la zona (infecciones de orina, infecciones vaginales, endometriosis, enfermedad inflamatoria pélvica, cirugías de suelo pélvico o tras el parto).
Las contracturas del suelo pélvico son una causa muy frecuente de dolor, pero están infradiagnosticadas, puesto que la evaluación muscular de la pelvis requiere una exploración detallada y específica a cargo de un ginecólogo especializado en el problema.
Con frecuencia las contracturas se cronifican y es frecuente encontrar pacientes con niveles altos de dolor durante años y sin hallazgos en ecografías u otras pruebas de imagen.
Los síntomas más habituales son:
El tratamiento de este problema debe realizarse por un especialista en ginecología y dolor pélvico con conocimientos anatomía muscular de la pelvis. La solución muchas veces requiere de una combinación de fármacos, infiltraciones de distintos fármacos en la musculatura, fisioterapia y ejercicios específicos, además de un control nutricional y dietético.
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