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DOLOR PÉLVICO CRÓNICO

Concepto


El dolor se define como una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada o similar a la asociada con un daño tisular real o potencial. Esto significa que, en algunos casos, puede existir dolor sin que se objetive lesión en la exploración o en las pruebas de imagen (ecografía, resonancia etc.). Es el caso de muchas pacientes afectas de dolor pélvico crónico, que presentan un dolor desproporcionado con escasos o ningún hallazgo en las pruebas de imagen.


El dolor pélvico crónico se define como aquel dolor localizado por debajo del ombligo, de al menos 6 meses de duración, que interfiere con las actividades de la vida cotidiana.


En la práctica sabemos que cualquier dolor de más de 3 meses de duración corre el riesgo de cronificarse.

El dolor de regla (dismenorrea) de larga evolución y el dolor con las relaciones sexuales (dispareunia) también se consideran aspectos del dolor pélvico si interfieren con la vida de la paciente.


Causas


El dolor pélvico crónico puede estar ocasionado por cualquier estímulo que active de manera reiterada las terminaciones nerviosas.

Las causas más frecuentes son:


- Ginecológicas: endometriosis , adenomiosis , dolor menstrual, enfermedad inflamatoria pélvica, candidiasis vulvovaginal , lesiones tras parto/cesárea, prolapso de órganos pélvicos, varices pélvicas, cambios hormonales (menopausia).

- Gastrointestinales: síndrome del intestino irritable, enfermedad inflamatoria intestinal.

- Urológicas: cistitis de repetición, cistitis intersticial.

- Músculoesqueléticas: dolor de los músculos de la pelvis (músculo elevador del ano), coccigodinia.

- Neurológicas: neuropatía pudenda.


Síntomas


Los síntomas son muy invalidantes, hasta el punto de alterar la vida personal y laboral, pero también son vagos e inespecíficos y con frecuencia hay pocos hallazgos en ecografía u otras pruebas de imagen por lo que muchas pacientes peregrinan de especialista en especialista buscando una respuesta a sus síntomas y se sienten solas e incomprendidas cuando no la encuentran.


Las mujeres afectadas sienten dolor sin relación con su ciclo menstrual, dolor con las relaciones sexuales, sensación de ardor en la vulva o la vagina, sensación de tener un objeto dentro de la vagina. Son muy frecuentes también síntomas relacionados con la ingesta (gases, hinchazón abdominal), la micción (sensación de tener que orinar continuamente), la deposición (estreñimiento o diarrea) y trastornos del estado de ánimo, (ansiedad, fatiga crónica y el insomnio).


Tratamiento


El tratamiento del dolor pélvico crónico debe incluir el tratamiento de la causa inicial que desencadenó el cuadro, si todavía está presente, así como el del dolor y el de todos los trastornos y síntomas asociados.


Desde un punto de vista pronóstico es fundamental que el tratamiento se instaure lo antes posible, ya que el desarrollo de los fenómenos de sensibilización disminuye las posibilidades de curación.


También es esencial tratar a la vez todos los componentes del dolor ya que, si nos dejamos alguno sin tratar, se puede perpetuar el cuadro en el tiempo impidiendo su resolución. En muchas ocasiones es necesaria la colaboración de ginecólogos, urólogos, fisioterapeutas, nutricionistas, sexólogos y psicólogos. Los tratamientos son prolongados en el tiempo y la mejoría es paulatina. Las estrategias terapéuticas pueden ser muy variadas, desde fármacos, infiltraciones perineurales o musculares, láser ginecológico, radiofrecuencia, neromodulación, fisioterapia, nutrición, fisioterapia o ejercicios terapéuticos.


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