Es uno de los problemas de las mujeres que, siendo muy frecuente, pasa desapercibido bien porque la paciente lo normaliza, no se refiere a él en la consulta de ginecología o porque el especialista no pregunta por ello. Supone una importante merma de la calidad de vida de la paciente y un deterioro de su vida de pareja.
Las causas de la dispareunia pueden ser diversas como infecciones ginecológicas, contracturas musculares de la pelvis, sequedad y atrofia vaginal en la menopausia.
Un diagnóstico correcto va a orientar el tratamiento que puede incluir medicamentos, psicoterapia, infiltración de fármacos en la musculatura, fisioterapia, regeneración de la mucosa y piel con láser e hidratación con ácido hialurónico.
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